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DONDE TE LLEVA EL AIRE: Andrés Martínez
ERES LO QUE QUIERES SER
Aprendiendo a Convivir
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ÁLBUM:
"DONDE TE LLEVA EL AIRE"

LA MÚSICA Y EL ALMA
(Andrés Martínez)
Con cada canción,
revisto mis pensamientos de palabras,
acunando sentidas melodías,
con cada canción,
entrego partes de mi corazón,
para que dejen de ser mías.

Es la magia del cantautor,
que la música y el alma,
caminen siempre,
en armonía.

La música, como el alma,
no siempre se escucha,
pero siempre te acompaña.

Hace elevar el espíritu
mantiene viva la llama,
recita una glosa nueva,
que dé calor y esperanza.

En la música y en el alma
compañeros de batalla,
con una canción me incitas,
con otra esgrimo mi espada
y llegan las notas prendidas
donde faltan las palabras.

La música, como el alma,
halo que encierra,
al amigo que nunca falla.

Bálsamo para la herida,
moneda que todo lo paga,
late su pulso en la vida,
nunca está solo el que canta.

En la música y en el alma
al compás de una guitarra,
en cada copla una vivencia,
por cada beso una balada,
de mil colores son los acordes
que habitan en tu mirada.

La música, como el alma,
caminan juntas
y no entienden de falacias.

Mezcla de emoción y energía,
que anima, alegra y calma,
tocar es sentir la armonía
espanta su mal el que canta.

En la música y en el alma
todos somos de una raza,
una lengua sin bandera,
un castillo sin murallas,
que no hay Alcaide, ni albacea,
que medien en la contrata.

DONDE TE LLEVA EL AIRE
(Andrés Martínez)
Decir aquello que piensas
sin pensar lo que dices,
te cerrará muchas puertas
en tus propias narices.

No quiero ser marioneta,
ni que me muevan los hilos
vivir atado a una cuerda
como en el banco el bolígrafo.

Que no te pongan barreras,
vive siempre a tu aire,
que los que fijan fronteras
son todos unos mangantes.

Mejor llegar en patera
que morirse de hambre,
vivir como las gaviotas,
donde te lleva el aire.

Nunca te fíes de promesas
de aquellos que no conoces,
ni han compartido tu mesa,
ni tienen pinta de pobre.

No vivas sobre raíles,
ni tras el escaparate,
mejor haciendo equilibrio,
colgado sobre un alambre.

Ténganme los que mandan
por un pobre tunante,
no quiero ser de su turba:
fantoches, peleles y botarates.

Enciende al cabo una hoguera,
únete a este aquelarre
vuela como la ceniza,
donde te lleva el aire.

La libertad no se compra,
es un derecho de sangre,
da igual venir de la China
que haber nacido en Zimbabue.

Sin rellenar cuestionarios,
lejos de profesionales,
mejor que un acuario,
aguas internacionales.

Que nunca fue mi objetivo
amontonar propiedades,
rendir a otros tributos,
culto, ni vasallaje.

Vive sin miedo la vida,
sin jarcias de amarres,
como la hoja caída,
donde te lleva el aire.

EL ÚLTIMO VAGÓN
(Andrés Martínez)
Vengo a cantarte una nana
que nace del corazón,
sentado al pie de tu cama
como nadie te cantó.

Extiendo mi tela de araña,
tejida con toda ilusión,
que se enreda en tus pestañas,
ya mi niña se durmió.

Súbete al tren que ya para
en la puerta de tu habitación,
donde viajan los recuerdos:
en el último vagón.

Duerme bien mi niña,
duérmete mi sol,
al son de las campanas,
din.., dan…, don...

Al arrullo de las hadas,
con perfume de limón
impregnado en tu almohada,
entre nubes de algodón.

Sueña un mundo divertido
que se escape a la razón,
donde nada esté prohibido
que los sueños sueños son.

Súbete al tren que ya para
en la puerta de tu habitación,
donde viajan los recuerdos:
en el último vagón.

Duerme vida mía,
duérmete mi amor,
al son de las campanas,
din…, dan…, don…

NO TENGO NADA MÁS
(Andrés Martínez)
Si tu quieres
fuego soy,
si me llamas,
aquí estoy.

Si me dejas,
por ti seré
si te marchas,
contigo iré.

Yo no tengo
nada más
que lo que tú
me quieras dar.

No tengo nada más
que lo que tú me das

Si me besas,
ya no sé
si son tus labios
o es mi piel.

Si me preguntas,
¿no sé porqué?,
de tus ojos
me enamoré.

Yo no quiero
nada más
que encontrarte
al despertar.

No quiero nada más:
mirarte al despertar.

Si me amas,
tómame
sin mesura
ni arancel.

Si sientes frío
abrázame,
bajito al oído,
te cantaré.

Yo no tengo
nada más,
sólo el amor
que tú me das.

No tengo nada más
que lo que tú me das.

EMBRUJADO POR TU FANTASÍA
(Andrés Martínez)
Coge mi mano con esa dulzura
deja que sienta el calor de tu piel
prueba a leerme la buena ventura,
dame tus besos que saben a miel.

Con cartas marcadas barajas mi vida,
tú tienes el agua que calma mi sed.
En esta carrera, tú das la salida,
manejas las riendas, yo pongo la fe.

De noche en el cielo tu estrella me guía
en el horizonte hasta el amanecer,
no temas, lucero, vivir tan arriba,
si caes al vacio, yo pongo la red.

Admiro el embrujo de tu fantasía,
subido a tu escoba planeo hasta tu piel,
el puzle en el que hayo las piezas perdidas,
fuego y terciopelo, con sabor a miel.

Mi perla dorada, mi luna de abril,
mi noche estrellada, mi meiga feliz,
digo “abracadabra” y ya estás aquí.

Con una barita tocaste la fibra
de este corazón que aún lucha por ti,
devoto guerrero, mil batallas libra
con tal de que nunca te vea sufrir.

Mi hada encantada entre las brumas
conjuras al tiempo queriendo vencer
te vas y apareces como la espuma
y vivo acunado por este vaivén.

Oleaje en mis venas, fluye tu energía,
extraños sortilegios inundan mi ser
el péndulo gira y tras él se adivina:
te quiero y te quiero hasta enloquecer.

Admiro el embrujo de tu fantasía,
subido a tu escoba planeo hasta tu piel,
el puzle en el que hayo las piezas perdidas
fuego y terciopelo, con sabor a miel.

Mi lámpara mágica, eterno candil,
ni tu eres Samantha, ni yo soy Merlín,
pero “abracadabra” y ya estás aquí.

EL PINTOR DE PALABRAS
(Andrés Martínez)
Mientras la luz del cielo apaga el día
azotados por el viento del otoño,
tras la vieja ventana carcomida
quedan los árboles en troncos
y a la luz de una vela encendida
perlado de sudor el rostro,
rezuman de alcohol sus heridas,
amarga sentir que está solo.

Sus manos, antaño fuertes y nervudas,
tiemblan al rasgar la piel del papiro,
el desamor y la vida son su partitura,
perdido en el tiempo transcurrido,
apenas legible ya es su escritura,
los ojos de rayo, taciturno y distraído,
maldice su suerte, su mala ventura,
su único libro quedó en el olvido.

Pintaba palabras con rimas de amores,
sonetos de día, romances de noche,
su mágica pluma rompía corazones,
regalaba poesías, todo era derroche,
caché no pedía, ni estaba en Autores,
al punto era joven con planta de roble,
hasta que una lozana lo hizo jirones.

Hiere la mañana y el cielo se inunda
azules eléctricos con manchas de espuma.
la campiña despierta y su aura susurra
lágrimas de rocío que llora la luna.
Su cabeza se llena de viejos recuerdos,
apenas despierta, volver quiere al sueño,
su vida era entonces apenas boceto,
vestido de fiesta recitaba sus versos.

Garabatos del alma llenan su libreta,
profanado papel cortado a inglete,
ajado el tintero en él quedan presas
palabras que hieren como un estilete,
apenas retazos de poesías incompletas.
El pelo nevado, los ojos hundidos,
la frente arrugada, de harapos vestido,
el viejo poeta ya no siente frío.

Pintaba palabras con rimas de amores,
sonetos de día, romances de noche,
su mágica pluma rompía corazones,
regalaba poesías, todo era derroche,
caché no pedía, ni estaba en Autores,
al punto era joven con planta de roble,
hasta que una lozana lo hizo jirones.

NUNCA ME ACOSTUMBRÉ
(Andrés Martínez)
A decir lo que no siento,
a saltar sólo de un pié,
a vivir entre lamentos
y a oir la lluvia caer.

Al llanto del niño hambriento,
a los tipos de interés,
al pobre y al opulento,
nunca yo me acostumbré.

A firmar que es lo que debo
y lo que no debo hacer,
a juzgar que soy el dueño
porque lo diga un papel.

A dormir sólo en invierno,
a perder en ti la fe,
al oasis de tu cuerpo
y al roce de tu piel.

A dejar correr el tiempo,
a ser cuadro en la pared,
a escupir mirando al cielo,
nunca yo me acostumbré.

A creer que lo que sueño
nunca lo podré tener,
a pensar que no hay remedio
y ya no luchar por él.

Al serial y al intermedio,
a los virus de Internet,
a servir para el promedio,
y al abuso de poder.

Al yugo de las cadenas,
a las flores de papel,
al ruido de las sirenas,
nunca yo me acostumbré.

A saber que cuando pierdo
es lo que me hace crecer,
a luchar contra ese miedo
de no ver otro amanecer.

TANTO TONTO MAMÓN
(Andrés Martínez)
Andaba yo por la calle,
pensando en qué se yo,
sin saber que desde el cielo,
el google heart me espió.

Súbete al coche que es tarde,
siempre la misma canción,
pluralidad informativa,
según de quién sea el color.

Pongo mi mano en tu falda,
me filman desde un bimotor
y un tonto de gorra verde
ponerme quiso sanción,
que así no piensa en sus cuernos
al ver a un mal conductor.

Pagarle al banco no quiero,
ni ver a tanto ladrón,
jugando con mi dinero,
cobrándome comisión.

Estamos hasta los huevos
de tanto tonto mamón,
que al aire le ponen precio
y a los impuestos razón.

De tanta ilustre calaña
que cultiva esta afición,
está la gente decente
en peligro de extinción.

La plebe sale a la calle,
harta de tanto cabrón,
las manos blancas al aire
al grito de insumisión,
y cambian la gorra verde
por la porra y rempujón.

¿Quien puso puertas al campo
con préstamos de favor,
que ahora pagamos todos
menos quien los concedió?.

Somos las moscas molestas,
para quién tiene el Don,
la cartera repleta
y la ley en el cajón.

Estamos hasta los huevos
de tanto tonto mamón
que legisla por Decreto
y a golpe de talón.

MI MEJOR REGALO
(Andrés Martínez)
Hace tantos años
que camino a tu lado
y aún así no siento
que ha pasado el tiempo
y te sigo amando.

Eres tú mi aliento,
mi mejor regalo
todo lo que tengo
en este momento
es lo que me has dado.

Somos diferentes,
es nuestro secreto
vivir cada día
la misma ilusión
de aquel primero.

Con la voz quebrada,
vergüenza y deseo,
todavía recuerdo
la primera vez
que te dije te quiero.

Han sido tantas cosas
con cariño sincero
las que colman mi alma
y este corazón
de un amor inmenso.

Es tu imagen serena,
el calor de tu cuerpo,
la luz de tu mirada,
el sabor de tu boca:
que me tienen preso.

Si algún día me ausento,
me voy de tu lado
y sientes que el viento
te mima el cabello
y te besa en los labios.

Nunca tengas miedo
y aprieta tu mano
que la mía está dentro,
viva en el recuerdo
de mi bien amado.

AL MISMO COMPÁS
(Andrés Martínez)
A la luz de un escenario,
a todos quiero cantar,
las rimas de este poemario
que te vengo a dedicar.

Al abrigo de tu mano
la mía quiero estrechar
y lacrar con este abrazo
el valor de la amistad.

Sobre los trastes de acero,
destreza y velocidad,
no hay en ti punto muerto,
mentira, ni falsedad.

No gozas de otro talento
más puro que la humildad,
no vine a contarte cuentos,
ya no tenemos edad.

Los dedos de una mano
me sobran para contar
los que son innumerables
en la barra de un bar,
pero al ritmo de tus pasos,
quiero yo caminar,
tu guitarra y la mía,
al mismo compás.

Sabes leer entre líneas,
sin saltarte los renglones,
de este aprecio compartido
y sin libro de instrucciones
Yo soy negra, tú corchea,
ya son tuyas mis canciones,
como fluyen las mareas,
van y vienen tus pasiones.

Lo más bello de tu vida
que colma tus ilusiones,
Eva es, tu hija querida,
pa quien van estos renglones.

Al son de unos acordes
late tu corazón,
forjado en hilo de cobre,
vibra como un bordón.

No existe pentagrama
que recoja tus alardes,
no hay para tus filigranas
más tela que la que arde.

Los dedos de una mano
me sobran para contar
los que son innumerables
en la barra de un bar,
pero al ritmo de tus pasos,
quiero yo caminar,
tu guitarra y la mía,
al mismo compás.

JOSÉ LUIS E ISABEL
(Andrés Martínez)
José Luis e Isabel,
los ojos llenos de miel,
las manos entrelazadas,
se buscan con la mirada
se sienten estremecer.

José Luis e Isabel,
beben la vida a granel,
regalándose sonrisas
se miman entre caricias
para saciar su sed.

Ella se siente crecer,
libre y cautiva a la vez,
pendiente de sus palabras,
del hueco de su almohada:
no puede vivir sin él.

El muere sobre su piel
donde no se puede esconder
desnudo el cuerpo y el alma
sin otra fe que adorarla,
pasión de rojo clavel.

José Luis e Isabel,
dos nombres, un solo ser,
siguen un mismo camino,
unido está su destino,
ya son marido y mujer.

José Luis e Isabel,
el lienzo de este pincel,
la más bella melodía
por escribir todavía,
su hija: Sara José.

Dormida que bella es
de un beso la despertara
como en un cuento de hadas
sin armadura ni espada,
él quiere ser su doncel.

Quedan fundidos sus labios
sellados por este querer,
que amarse no tiene horario
ni fecha en el calendario,
sino una vida por recorrer.

CD - ERES LO QUE QUIERES SER

MI SIRENA DE LA MAR
(Andrés Martínez)
Sé muy bien dónde me encuentro ahora,
eres tú el camino que me trajo aquí,
a tu lado no pasan las horas,
se detuvo el tiempo un més de abril.

Sé muy bien que ya no soy el mismo
aunque no renuncie a ser quién fui,
compartimos juntos tantas cosas
que a tu lado todo lo aprendi.

Contigo el tiempo es un suspiro,
ingrato enemigo y desleal,
imagen del espejo en que me miro,
reflejos del ayer tras el cristal.

El río donde mi vida desemboca,
suave brisa, olor a sal,
tu canto me atrae como las olas,
ay sirena, mi sirena de la mar.

Sé muy bien que no soy imbencible,
que en la vida el premio no es ganar,
que no hay otra muerte más horrible,
que a tu lado no poder estar.

Sé muy bien lo que veo en tus ojos,
faros que me guían en la oscuridad,
llaves que abren todos mis cerrojos
y hacen de la calma tempestad.

Contigo el tiempo es un suspiro,
ingrato enemigo y desleal,
imagen del espejo en que me miro,
reflejos del ayer tras el cristal.

El río donde mi vida desemboca,
suave brisa, olor a sal,
tu canto me atrae como las olas,
ay sirena, mi sirena de la mar.

FALTAN TUS HUELLAS
(Andrés Martínez)
A cada paso, un latido,
a cada día, un deseo,
a cada lado, un amigo,
y a cada roto un remiendo.

Por cada trance, un motivo,
por cada pena, un aliento,
por ser ladrón, soy furtivo,
tú la llama, yo el sarmiento.

Quemarme quiero contigo,
andar por este desierto,
sentir que tengo un amigo
a quién dedicar este verso.

Contamos todos contigo,
cuanto te echamos de menos,
si al recorrer el camino
hoy no me acompañas, Diego.

Para tu hambre, un mendigo,
para tu falta, mi empeño,
para tu oído, un suspiro,
para tu sed, mar abierto.

Por si flaqueas, yo tu apoyo,
tú, puntal si tropiezo,
por si me pierdo en atajos,
tu el envés, yo el derecho.

Aliarme puedo contigo,
charlar sin ningún recelo,
sentir que tengo un amigo
a quién dedicar este verso.

Te esperamos todos unidos,
cuanto te echamos de menos,
si al compartir nuestro vino,
no arenga tu copa, Diego.

Si no es tu Dios, es mi rezo,
si no es tu fé, es mi credo,
si a tu verdad, yo no miento:
mi amistad... por tu aprecio.

De tu coraje a mi miedo
nos surca en el cielo un ave
y si feroz ruge el viento:
!hoyamos el mismo suelo¡.

Fundirme quiero contigo,
en un abrazo sincero,
sentir que tengo un amigo
a quién dedicar este verso.

Un pulso le echo al destino,
siempre que miro hacia el suelo
si en el sendero, a mi lado,
faltan tus huellas, Diego.

ERES LO QUE QUIERES SER
(Andrés Martínez)
Si no te engañan tus labios
cuando acarician mi piel,
sujeta fuerte mi mano
y no te dejes vencer.

No tiene gracia ni encanto
el no arriesgarse a perder,
jugar con fuego apagado,
apostar siendo crupier.

No jures nunca en vano,
de este agua no he de beber,
aunque si no es para ti,
mejor dejarla correr.

Vivir sin ninguna regla
que nos quieran imponer,
mejor que atado a la soga
es tirar del cordel.

Ni eslabón de una cadena,
ni del martillo, cincel,
tu vida es tuya y ahora,
tú, eres lo que quieres ser.

No estuve nunca de acuerdo,
ni me sentí uno más,
porque a mí las mayorías
siempre me dieron igual.

Siempre hay quien se pone excusas,
se tratan de convencer
y se engañan a sí mismos,
por no admitir lo que es.

Por si te sientes cansado
y quieres volver atrás,
que no sea sobre tus pasos,
sigue la estela del mar

Vivir sin ninguna regla
que nos quieran imponer,
mejor que atado a la soga
es tirar del cordel.

Ni eslabón de una cadena,
ni del martillo, cincel,
tu vida es tuya y ahora,
tú, eres lo que quieres ser.

CD - APRENDIENDO A CONVIVIR
APRENDIENDO A CONVIVIR
(Andrés Martínez)
Ya se aproximan las diez
y en el café han de quedar,
dan rienda suelta al estrés
entre el murmullo del bar.

Llegan en coche a la vez,
es el trabajo su hogar,
precio pagado al nacer
como costillas de Adán.

Los tiempos cambian, tal vez
ésta es la excusa ideal,
víctimas de asumido papel
quién no las supo educar.

Y es por eso que…

A nadie le deben nada,
que respiren, no es por ti,
hielo y fuego en su mirada
aprendiendo a convivir.

Nunca supieron vencer
a los ojos de los demás,
su condición de mujer
les privó del pedestal.

Desde pequeñas, las tres,
de mozas de los demás,
libres de aquel arnés
han aprendido a volar.

Ahora respiran, por fin,
adoran la libertad,
un hombre mima su piel,
con él se sienten en paz.

Y aún así…

A nadie le deben nada,
que respiren, no es por ti,
hielo y fuego en su mirada
aprendiendo a convivir.
LÁGRIMAS DE UNA GUITARRA
(Andrés Martínez)
Tocando sin tregua en cualquier café,
atado a su guitarra se deja la piel,
compartiendo sus curvas con las de su mujer,
ella siempre le espera, él lo sabe bien.

Toda una vida entera detrás del telón
las luces ya lo ciegan, comienza otra actuación,
cruzando la frontera va su imaginación
dirigiendo la orquesta en que cantaba yo.

Un cruce de caminos, siempre en el ojo del huracán,
portentoso talento, las manos llenas de humanidad,
toca sin ataduras, rockeando del blues al jazz
y hablando a su guitarra, Salvi la hace llorar.

Las yemas de sus dedos puros surcos son,
las marcas que el acero en su piel grabó
y aún recuerda aquel tiempo cuando empezó a tocar,
su padre le miraba, era la señal.

Toda una vida entera detrás del telón,
con cada cuerda vibra también su corazón
y por sus venas corren en cada canción
armónicos compases que él mismo escribió.

Un cruce de caminos siempre en el ojo del huracán,
portentoso talento, las manos llenas de humanidad,
toca sin ataduras, rockeando del blues al jazz
y hablando a su guitarra, Salvi la hace llorar.
A LOS CUARENTA
(Andrés Martínez)
El fruto de tus raíces,
huellas que el tiempo dejó,
heridas que hoy son cicatrices
sueños que nunca olvidó.

Frágiles son los recuerdos
de lo que no tiene valor,
contigo cada momento
grabado a fuego quedó.

El tiempo corre en mi contra,
contigo juega a favor,
por más que huyo de mi sombra
corre lo mismo que yo.

Al volver atrás la cabeza
el hueco es cada vez mayor
pero tengo la certeza:
volvería a ser como soy.

La edad no importa, ¡de veras!,
se lleva en el corazón,
palpita el tuyo con fuerza
el de otros nunca latió.

No tengo envidia de nadie,
yo siempre quise ser yo,
lo poco o mucho que tengo
nadie me lo regaló
y es fruto de mi sudor.

No te asusten los cuarenta,
pasamos años peor
y sigues sabiendo a menta,
azúcar, canela y ron.
LA SOMBRA DEL VIENTO
(Andrés Martínez)
Salgo a la calle, está llena de gente,
aunque me miran no me pueden ver,
algunos luchan contra la corriente
mientras que otros se dejan hacer.

Camino despacio cruzando lugares
que traen a mi mente recuerdos de ayer,
en lucha constante, pasado y presente,
estigmas que el tiempo te graba en la piel.

No cuentan caudales, ni vale el parné,
ni estirar el cuello, ni estar de buen ver,
ni ríos de tinta, ni héroes de couché,
la vida y la muerte son razón de ser.

No perdona el tiempo, ni camina al revés,
recuerdo a mi padre luchando con él,
plasmando en sus fotos soplos de aliento en papel,
y ahora... viaja conmigo, cautivo en su red.

“Hoy hace un buen día”, “debiera llover”,
comentan dos –yayos- allí sentados al lao del Cuartel,
ni el tiempo acompaña, ni tienen qué hacer,
mientras cuentan batallas: ¡con Dios vaya usted¡.

No cuentan caudales, ni vale el parné,
ni estirar el cuello, ni estar de buen ver,
ni ríos de tinta, ni héroes de couché,
la vida y la muerte son razón de ser.

Y por fin vuelvo a casa, refugio del alma,
mi reino, mi son, mi heredad, mi mujer,
raíces del árbol que trenza en sus ramas
la sombra del viento que arrastra mi ser.
PÁJAROS NEGROS
(Andrés Martínez)
Alardean pedantes de sus desdichas,
baldío derrochan su tiempo así,
ocultos hurgan tras la mirilla,
triste ventana del mundo al fin.

En tanto sufren porque no tienen,
cafres, critican al que es feliz,
licincian mucho, to lo que pueden,
a ver si encuentran algún desliz.

¡Míralos...¡

Ahorran más de lo que ganan,
se las ingenian pa presumir,
con una mierda a la semana
comen por tasa para vivir.

Miran la paja en el ojo ajeno,
nunca supieron que es el error,
no se reflejan en el espejo,
de sangre espesa de sol a sol.

Pájaros negros de mal agüero,
siempre buscando dónde influir,
surcan las calles del cementerio
dónde no hay nada que decidir.

Lamen con celo cualquier herida,
ecos de Iglesia que comen el Pan
y llevan impresa la puta envidia
que les corroe desde el zaguán.

Presumen, dándose golpes de pecho,
mascullan, teniendo por qué callar,
viven en vela, siempre al acecho,
pendientes, ¡oiga!, del que dirán.

¡Míralos ...¡

Inmaculada y pura es su familia,
no tanto así la de los demás,
casta y linaje en sus sortijas,
vetusta puerta de negro clan.

Juzgan queriendo no ser juzgados
y han hecho mella en aquel chaval,
mienten mirando para otro lado,
libres de culpa y de todo mal.

Pájaros negros de mal agüero
que no me ronden, quiero vivir,
verdugos de almas, de velo negro,
llorar por otro… lejos de mí.
MAGOS DE OZ
(Andrés Martínez)
Maestros de la palabra,
lobos con piel de pastor,
líderes de las masas
que nunca serán mi voz.

De traje siempre y corbata,
más tiesos que el almidón
temiendo meter la pata
y que les cueste el sillón.

Las manos llenas de alhajas,
de oro es su reloj,
barriendo siempre pa casa:
“políticos”, de profesión.

Voceros y papanatas,
mandatarios de bastón,
charlatanes, cuenta cuentos,
alquimistas, Magos de Oz.

Rudos hombres de hojalata
que encandilan bajo el sol,
todo brillo, mucha chapa
y muy poco corazón.

No están en lista de espera,
comercian con la ilusión
que sacan de la chistera:
la madre que los parió.

Del protocolo al mendigo
no le expliquen la razón,
que predicar no es dar trigo
ni prometer solución.

Eso sí... La poltrona de por vida,
es lema de su pendón,
con la lección aprendida:
“políticos”, de profesión.

Voceros y papanatas,
mandatarios de bastón,
charlatanes, cuenta cuentos,
alquimistas, Magos de Oz.

Rudos hombres de hojalata
que encandilan bajo el sol,
todo brillo, mucha chapa
y muy poco corazón.
QUIERO
(Andrés Martínez)
Quiero perderme en tus ojos,
tu mirada me ilumina,
beber de tus labios rojos,
fuente de agua divina.

Morirme quiero en tus brazos
siempre que elegir pudiera
y aunque tuviera cien vidas
cien veces te lo dijera.

Eres la cárcel más bonita
para el peor de los presos
y aunque me abras la puerta
me quedaré siempre dentro.

Yo quiero ser como el aire
que rodea siempre tu cuerpo,
la voz que inunda el silencio
que ahora llenas con tu aliento.

Y ahora que sé que duermes
quisiera velar tu sueño
y que sueñes lo que sueñes
nunca jamás tengas miedo.
PRINCESA EN SU TORRE
(Andrés Martínez)
Teníamos alguien con quien hablar,
de tarde en tarde, reflexionar,
abrir las puertas de par en par,
oir la lluvia, soñar el mar.

Poner a cero este contador
y dejar que fuera una sensación
cambiar de rumbo y de color,
dejar volar la imaginación

Carmen, sus manos, y ese poder...
que se transmite a tu propio ser,
poniendo en ellas toda su fe,
esa energía a flor de piel.

Princesa en su torre era,
querialá así su mamá,
pero él trepó por la hiedra
y la vino a rescatar.

No se pinchó con la rueca,
ni la manzana mordió del mal,
su amor no era un batracio,
ni sus zapatos de cristal:
¡Pero tenía duende¡

Cambio su feudo por la ciudad
y se marchó sin mirar atrás,
sobre sus huellas no volverá
y aquí nos dejó esta soledad.

Había en sus ojos una razón,
marchaba donde estaba su amor,
aunque en el fondo, su corazón,
quería ser libre sin condición.

Sigue adelante y hazlo por ti,
no te detengas, que seas feliz,
porque a nosotros nos quedará
este regalo de tu amistad.

Princesa en su torre era,
querialá así su mamá,
pero él trepó por la hiedra
y la vino a rescatar.

No se pinchó con la rueca,
ni la manzana mordió del mal,
su amor no era un batracio,
ni sus zapatos de cristal:
¡Pero tenía duende¡
POR UNA FLOR QUE HA MUERTO
(Andrés Martínez)
Yo no puedo odiarte,
porque aún te quiero,
estás en el fondo de mi alma
y mi corazón es cual velero.

No puedo dejar de amarte
porque fuiste perro de ciego,
tú sembraste mi camino
y yo seguí tu sendero.

No se puede vivir
alimentándose de recuerdos,
no se puede llorar
por una flor que ha muerto.

No puedo seguir así
ahogándome en este silencio,
he de olvidarme de ti
y pensar que ha sido un sueño.

Todos te dan el pésame
y te dicen... “lo siento”,
pero no saben que es amar
y matar un sentimiento.

Todos quieren ayudarte
y te dicen... “pasará con el tiempo”,
pero yo sé que ella vivirá
siempre en mi pensamiento.

No se puede vivir
alimentándose de recuerdos,
no se puede llorar
por una flor que ha muerto.

No puedo seguir así
ahogándome en este silencio,
he de olvidarme de ti
y pensar que ha sido un sueño.

Nada queda ya en mi jardín
tan sólo un pequeño letrero:
“Aquí yacen los restos
por una flor que ha muerto”.
MORIR AMÁNDOTE
(Andrés Martínez)
Un día corriente,
azul y gris,
un catorce de junio
yo te conocí.

Eternas las horas
para verte otra vez
aguardando impaciente
un nuevo atardecer.

Poco a poco mi amor
fue creciendo por ti
y ahora creo que sin ti
no podría vivir.

La razón de mi vida,
mi alma y mi ser:
tus ojos, tus manos
y el roce de tu piel.

Y aunque la distancia
me separe de ti,
mi corazón y mi alma
siempre seguirán aquí.

Y si es amor lo que
siento por ti,
amándote yo
quisiera morir.

Pido a Dios que sin ti
no me deje vivir.
DIME ¿POR QUÉ?
(Letra: Constantino Martínez)
(Arreglos: Andrés Martínez)
Mi amor, mi vida,
dime ¿por qué….
tu amor por mí
de pronto, se acabó?.

Dime ¿por qué….?
Dime qué te pasa
Y por qué ya
nunca me has de tener.

Mi amor, dí por qué,
si ya no hay más,
si todo lo de siempre
terminó.

Dime mi amor.
Dime por favor
qué te hice mal
que ya no puedo respirar
ni ver el sol ya sin tu amor.

Díme por qué,
¿en qué me equivoqué?,
dime por favor,
ven y dimelo.

¿Por qué, mi vida?,
¿qué te pasó?,
¿o tal vez fue
cansancio de mi amor?.

Dime ¿por qué…?
Todo lo entregué,
y me volqué.
Tal vez así fallé.

Quizás, un día,
aprenderás
que nunca nadie quiso
como yo.

Adiós, mi amor.
Vete, marcha ya
que yo me quedo
en la amargura y reflexión
de no adorar ya con pasión.

Así debe ser
pues me equivoqué
dándote mi amor.
Dime ¿por qué?

¿A quién, amiga,
encontrarás,
que sepa darte
algo más que yo….?.

Todo el amor….
Yo sabré buscar
y encontraré
quien sepa amarme bien.

Después, un día,
recordaré,
que fue mejor olvidar
este amor.

Pues ya tendré
uno de verdad
que me permita
ser feliz sin soportar
ninguna duda de su amor.

Y en otra piel
yo lo encontraré,
tú quizás ya no.
Dime ¿por qué?
CD - REFLEJADO EN TU PIEL

SIRVE PA TI
(Andrés Martínez)
Me he pasado media vida
intentando hacerlo bien
dando la cara por otros
que me arrancaban la piel.

Y para un favor que pido
diez tengo que devolver
los amigos me defraudan
y la familia también.

Quiero ser más egoísta
no me importa el que dirán
de cantante a trapecista
el caso es nunca parar.

En mi vida a estas alturas
no sé si podré aprender
ahora lo estoy intentando
y dejo a los demás hacer.

Total para cuatro flores
que te dan cuando te vas
los mismos que estando en vida
te critican por detrás.

Quiero sentir la alegría
que me da la libertad
de poder vivir al día
y de que nunca sea igual

Compañeros funcionarios:
“los reyes del paripé”;
mientras miran pa otro lado
dejan la piedra caer.

Políticos mercenarios,
poco pude yo aprender,
que el premio es pa quien lo gana
por debajo del mantel.

Quiero jugar con la brisa
el mar me llena de paz
desabrochar tu camisa
y que rabien los demás.

Este no es un juego sucio
son las reglas de saber
que es el peor de los necios
el que no quiere aprender.

Con el paso de los años
ya solo te tengo a ti
pues los dos somos iguales:
esta canción sirve pa ti.

Esta canción sirve pa ti,
si, si, claro que sí,
sirve, sirve, pa ti,
pa ti, pa ti, sirve pa ti.

MERECE LA PENA VIVIR
(Andrés Martínez)
Luna de otoño, flores de abril,
malditos demonios dejadme salir.

Sombra en tus ojos y en tus labios carmín,
malditos cerrojos dejadme salir.

Amor de verano, principio sin fin,
cogido a tu mano yo quisiera huir.

Razón sin cordura, el calor de tu piel,
eterna locura que inunda mi ser.

Merece la pena vivir
sólo por verte cada día.
Merece le pena vivir
por un poco de tu sonrisa.

Libres en vuelo, palomas volver,
mensajeras del cielo ayudadme a creer.

Señor, hoy te pido, ¿si es que estás ahí?,
que ni una lagrima de sus ojos se derrame por mí.

Misterio evidente deshecho ante ti,
dormido o yaciente, soñarte feliz.

Señor, de rodillas, hoy suplico de ti,
que le extiendas tu mano y no la dejes sufrir.

Merece la pena vivir
sólo por verte cada día.
Merece le pena vivir
por un poco de tu sonrisa.

PARA MARIA
(Andrés Martínez)
Ya no me importaba nada,
estaba perdido,
era sólo un pobre ciego
al que nadie daba asilo.

Ya no me importaba nada,
estaba solo y hundido,
era un barco a la deriva
en un mar embravecido.

Pero hoy, en mi jardín,
una flor ha florecido:
María es su nombre
y mi guitarra su apellido.

Pero ahora te tengo a ti,
tú siempre estás conmigo.
María te quiero a ti
como nunca en la vida he querido.

Ahora todo ha cambiado
y me parece distinto
soy como aquel pobre ciego
que encontró su lazarillo.

Ahora todo ha cambiado
un mundo nuevo ha nacido
mi barco sigue su rumbo
sobre un mar tranquilo.

Porque hoy en mi jardín
otra vez te he visto,
María, si algún día “te vas”,
pido a Dios que me lleve contigo.

Porque ahora te tengo a ti
mi corazón es un solo grito:
María ven junto a mi
y llévame siempre contigo.

Porque hoy, en mi jardín,
una flor ha florecido:
María es su nombre
y mi guitarra su apellido.

A UN NIÑO DOWN
(Andrés Martínez)
Era una noche tan fría
cuando salimos despacio
para alumbrarte a la vida
camino de un dispensario.

Buscábamos la alegría
de compartir otro abrazo
y nació un niño distinto,
pequeño y de ojos rasgados.

Me acuerdo de aquella sala,
gentes vestidas de blanco,
y la cara de aquel médico
en su papel de togado,
con la mirada perdida:
algo había fallado.

La angustia de aquel momento,
solos tu y yo, y nuestro enano,
el mundo se nos caía
pero duró sólo un rato,
comprendimos que en la vida
no todo es bueno o es malo.

Eras un niño perdido,
te arrope entre mis brazos,
todavía estaba aturdido,
sin saber que había ganado.

Y doy gracias a la vida
porque a mi me haya tocado
esta bendición del cielo
en forma de Ángel humano.

Habla con Dios cada noche
su querubín más preciado,
don generoso y derroche
es la ternura en sus manos,
una sonrisa en su boca,
no falta amor en sus labios.

Algunos buscan la herida
donde poder siempre hurgarnos,
ciegos que no ven la viga
como sepulcros blanqueados,
pero tu y yo sabemos, amigo,
que Dios está a nuestro lado.

Se llama Andrés y es mi hijo,
ahora ya es todo un muchacho
y todavía me pregunto:
“¿por qué buscó Dios mi casa?”
para dejar un regalo.

SOLO CONTIGO
(Andrés Martínez)
Con tu mano entre mis manos
hoy he podido soñar,
que estaba sólo contigo,
contigo y con nadie más.

Hoy me he sentido en tus brazos
y he querido escapar,
escapar sólo contigo,
contigo y con nadie más.

Si sombras tiene el camino
más sombras la oscuridad
y aunque el camino sea largo
hemos de saberlo andar.

Hoy he buscado en el fondo
donde reina la verdad
y la luz que necesito
tu me la has sabido dar.

No necesito limosnas
me basta con mi pan
y compartirlo contigo,
contigo y con nadie más.

Hoy te prometo alma mía,
darte mi amor de verdad,
vivir mi vida contigo,
contigo y con nadie más.

Si sombras tiene el camino
más sombras la oscuridad
y aunque el camino sea largo
hemos de saberlo andar.

Hoy he buscado en el fondo
donde reina la verdad
y la luz que necesito
tu me la has sabido dar.

Hoy te prometo alma mía,
darte mi amor de verdad,
vivir mi vida contigo,
contigo y con nadie más.
MAS QUE AYER, MENOS QUE MAÑANA
(Andrés Martínez)
Si con palabras pudiera
decirte lo que te quiero
no habría palabras bastantes
para llenar todo el cielo.

Sin con palabras pudiera
expresarte mis sentimientos
no habría palabras bastantes
para decir lo que yo siento.

Hoy te quiero más que ayer
pero menos que mañana
y yo siempre te querré
aunque algún día tú “te vayas”.

No sé porqué tengo esta duda
que atormenta mi pensamiento,
si nuestro amor fuera altura
yo ya estaría en el firmamento.

Que largas se hacen las horas
esperando verte de nuevo,
quisiera parar el tiempo
cuando contigo me encuentro.

Con tu risa y con tu voz
has llenado mi silencio,
con un beso y una flor,
una caricia y un “te quiero”.

Solo Dios y tu sabéis
que lo que digo es lo que siento,
sólo El y tú podéis
comprender mis sentimientos.

Hoy te quiero más que ayer
pero menos que mañana
y yo siempre te querré
aunque algún día tu “te vayas”.

Con tu risa y con tu voz
has llenado mi silencio,
con un beso y una flor
una caricia y un “te quiero”.

REFLEJADO EN TU PIEL
(Andrés Martínez)
Fui creciendo en la vida a tu lado,
tantas noches hasta el amanecer,
acunando tu sueño en mis brazos
mientras yo me dormía de pie.

Yo quisiera abrirte el camino
pero tú lo tienes que aprender
tropezando, incierto destino,
levantando y volviendo a caer.

De la escuela a la calle, un segundo,
de la calle a la escuela, otra vez,
de la vídeo a jugar siempre al fútbol
es tu vida como un carrusel

Pronto despedirás a ese niño
convertido en brioso corcel
no te olvides quien te dio el cariño
a tu madre le debes tu ser.

Que la vida te sonría siempre
que no te falte nunca la fé.
Ahora tienes Daniel once años
y me veo reflejado en tu piel.

De la escuela a la calle, un segundo,
de la calle a la escuela, otra vez,
de la vídeo a jugar siempre al fútbol
es tu vida como un carrusel.

¿DÓNDE ESTÁS?
(Andrés Martínez)
¿Dónde estás?
¿Dónde estás?
Por qué me has dejado sólo
en este mundo de locos,
ay amor.

¿Dónde estás?
¿Dónde estás?
que esta vida no es la misma
si me toca vivirla
en soledad.

La verdad....
La amistad...
Son palabras sin valor,
porque si tu no estas amor,
que soledad.

Ansiedad
Ansiedad
de tenerte entre mis brazos
musitando en tu regazo
y soñar.

Nadie más
nunca podrá
llenar el hueco de mi espalda
entre tus sabanas mojadas,
que soledad.

No puedo más
si tú no estás
lleno el aire de tu esencia
evocando tu presencia
vuelve ya.

¿Dónde estás?
¿Dónde estás?

ENTRE CUATRO PAREDES
(Andrés Martínez)
A solas caminando siempre
en las llanuras de un inmenso mar
como olas que vienen,
como olas que se van,
como perros vagabundos
tras un trozo de pan.

Y cuando vuelvas a casa
allí, nadie te esperará,
las mismas cuatro paredes
que un día te vieron amar;
su nombre en una de ellas
te la hará recordar
y esas cuatro paredes
te verán llorar.

A oscuras caminando siempre
a oscuras no se puede andar,
como flores que florecen,
como flores que morirán,
como ríos sin cauce
en busca de su caudal.

Hemos de abrir los ojos
y ver la realidad,
es como una enfermedad
que sólo se cura en un hospital
si no me los abre ella
nadie más lo hará
hospitales hay muchos
pero como éste no hay más.

Podréis ir a buscarme
allá donde yo vaya,
remover la tierra entera
y mirar en sus entrañas
hallareis mi cuerpo inerte
pero no hallareis mi alma
porque mi alma estará con ella
allá donde ella vaya.

Y cuando vuelvas a casa,
ella ya no estará
las mismas cuatro paredes
que vieron tu felicidad,
tu puerta seguirá abierta
pero no nadie entrará
y esas cuatro paredes
te oirán gritar.

NO TENGO TU MIRADA
(Andrés Martínez)
Tengo una amiga, una esperanza,
una cuerda tengo enlazada,
que decirte tengo con rabia
que no tengo tu mirada.

Tengo el frío de la mañana,
tengo la niebla, tengo la escarcha,
tengo la ausencia, tengo las ganas,
pero no tengo tu mirada.

Tengo encadenado tu recuerdo,
tengo la sombra que me acompaña,
tus cartas tengo, tus anhelos,
pero no tengo tu mirada.

Tengo tantas cosas y no tengo nada,
tus ojos tengo en mi retina,
un hueco tengo en mi alma,
porque tus ojos son mi camino,
porque tus ojos son mi estandarte,
porque tus ojos son mi destino
y mi destino es amarte.

Tengo unos zapatos viejos,
tengo una tela de araña,
tu aroma tengo y tu reflejo,
pero no tengo tu mirada.

Tengo una rosa que darte,
tengo una espina clavada,
celosa tengo una gota de sangre,
pero no tengo tu mirada.

Tengo un pájaro que canta
tengo el aire, tengo el viento,
tengo fuerzas, tengo alas,
pero no tengo tu mirada.

Tengo tantas cosas y no tengo nada,
tus ojos tengo en mi retina,
un hueco tengo en mi alma,
porque tus ojos son mi camino,
porque tus ojos son mi estandarte,
porque tus ojos son mi destino
y mi destino es amarte.

DESPEDIDA
(Andrés Martínez)
Anclado en tu puerto niña
tengo yo mi corazón,
él no sabe navegar
si le falta su timón.

El no mira las estrellas
ni si es de noche o de día,
con sólo mirar tus ojos
sabe su rumbo y su guía.

Late siempre con tal fuerza
cuando ve que te aproximas
que va dejando la estela
de mi amor en sangre viva.

Y si he de partir mañana
quédate mi corazón,
porque allá donde yo vaya
no lo necesito yo.

Tómalo que es tuyo entero
vive sólo para ti,
tú lo llenaste de vida
y ahora no se quiere ir.

Por eso aunque yo me vaya
el siempre seguirá aquí
siempre fiel a tu lado
porque solo tú lo haces vivir.

YO TE PROMETO
(Andrés Martínez)
Yo te prometo
que te amaré siempre,
siempre hasta el día
en que me llegue la muerte.

Yo te prometo
que mi amor será eterno,
porque no depende
del espacio ni del tiempo.

Yo te prometo darte mi vida
en cada llanto y en cada risa.
Yo te prometo que estaré siempre aquí,
siempre a tu lado, junto a ti.

Yo te prometo
que ni la muerte podrá separarnos
porque si mueres tú,
yo moriré a tu lado.

Como el sol ama a la luna,
así prometo amarte yo,
y cuando tú estés oscura,
yo te daré luz y calor.

Como las plantas aman la lluvia,
así prometo amarte yo,
y regaré cada día
de felicidad tu corazón.

Yo te prometo que solo tú
serás la luz de mis ojos.
Yo te prometo que solo tú
serás el aire que respiro.

Como en la noche brillan los ojos de un gato
así reluce tu nombre en mi corazón.
Como un llama eterna que jamás se apagará,
que arde, arde y me quema de tanta felicidad.

Yo te prometo llevarte
a un lugar muy lejano
en una gran carroza
tirada por cisnes blancos.
Un lugar donde solos,
tu y yo, podamos amarnos
y abrazarte siempre y sentir
tu cuerpo entre mis manos.